This post is also available in:
Chifoumi psicoanalítico, discurso trans y Sexuaciones
publicado en internet, noviembre de 2023.
A Patrick Valas,
A los/las analizantes que me han enseñado lo que sigue.
Algunos añadidos, dispares, aunque no solo, para la caja de herramientas de la Clínica del género en psicoanálisis…
- Localización del Falo y del objeto a (2023)
- Fórmulas de la a-sexuación (2023)
- Discurso de la a-sexuación o discurso trans (2023)
Advertencia :
El recurso a herramientas lógicas o matemáticas no tiene poder predictivo en lo que respecta a los saberes inconscientes; nos ayuda, marginalmente, a captar y sostener mejor nuestra comprensión, de la que, por lo demás, también hay que desconfiar siempre.
Además, la exposición que sigue no recoge la totalidad de los esquemas y dibujos necesarios para la progresión, fase por fase, de los retornos, inversiones, etc. Aquí solo presento los resultados y algunas indicaciones sobre los documentos y trabajos previos de analistas que resultan útiles para este avance. Cada cual podrá aprovechar, individual y subjetivamente, lo que le haga el hecho de recorrerlos y de inventarlos por cuenta propia. No hay demostraciones dignas de tal nombre, según las expectativas habituales en la materia. En su lugar, fragmentos de saber inventados con el inconsciente por los/las analizantes que vienen a trabajar hablando, y que se enseñan a partir de su cura psicoanalítica (y yo también, por tanto los demás, de paso). He llegado a estos resultados por mediación de quienes me condujeron a ellos. Una parte se mantiene indemostrable e irrefutable por la experiencia. Otros saberes vendrán, como ocurre cada vez, a iluminar estos, más adelante, cuando, a contracorriente del camino recorrido, el avance nos ofrezca un punto de vista despejado sobre el paso emprendido, iluminado por el hallazgo más reciente. Mientras tanto, he aquí algunos elementos útiles para la elaboración presente, si es que uno se arriesga a ello…
1 — Localización del Falo y del objeto a (2023)
Al cuadro de la localización del género, del sexo y de la Sexuación de 2013, añadamos las coordenadas del Falo y del Objeto a que se han aclarado recientemente.
Localización de género, sexo, Sexuación, Falo y objeto a (2023)
| Imaginario | Simbólico | Real | |
|---|---|---|---|
| género | objeto | proceso | instancia imposible |
| Sexo | instancia | objeto | proceso imposible |
| Sexuación | proceso | instancia | objeto imposible |
| Falo | objeto | instancia | proceso imposible |
| Objeto a | instancia | proceso | objeto imposible |
Para ir más lejos, acerquemos estos elementos al cuadro de la localización de la identidad, la identificación y lo identitario (2018). Obtenemos el cuadro siguiente, donde algunos elementos comparten una cualidad en una misma dimensión (real, imaginaria o simbólica); sin confundirse por ello (por ejemplo, Falo, Identidad y goce genital son los tres objeto en lo Imaginario, no son los mismos objetos, etc.). En cambio, esto permite seguir, por ejemplo, la transformación descrita en el artículo citado (“La a-sexuación: perversión…”) acerca de la a-sexuación, en la que el Falo se ve eclipsado por el objeto a donde este último —instancia en lo Imaginario— se impone (“>”) al objeto que el Falo es en esa misma dimensión. Siguiendo la regla del Chifoumi psicoanalítico: piedra, tijeras, papel son aquí instancia, objeto y proceso, sostenidos por la siguiente formulación: instancia > objeto > proceso > instancia…, se hace posible aprehender las modalidades de interacción y de paso de los elementos de una dimensión a otra, con respecto a los demás elementos.
| Imaginario | Simbólico | Real | |
|---|---|---|---|
| género | objeto | proceso | instancia imposible |
| Sexo | instancia | objeto | proceso imposible |
| Sexuación | proceso | instancia | objeto imposible |
| Falo,
Identidad, goce genital |
objeto | instancia | proceso imposible |
| Objeto a,
Identitario, goce fálico |
instancia | proceso | objeto imposible |
| X,
Identificación, goce del Otro |
proceso | objeto | instancia imposible |
2 — Fórmulas de la a-sexuación (2023)
Para prolongar las propuestas abordadas sucintamente en “La a-sexuación: perversión de lo fálico y función de la castración ”, y “ Nota complementaria sobre la a-sexuación: del fantasma heteros-patriarca al fantasma a-patrida ”, he aquí una propuesta de formulaciones vinculadas a la a-sexuación. Esto se apoya en las notas y propuestas de Patrick Valas y en los esquemas de Jean Brini de los que se habla aquí (los esquemas de abajo están tomados de esa página del sitio web de Patrick Valas).
El acoplamiento de las fórmulas de la Sexuación con los discursos abre múltiples posibilidades, probabilidades (cuya lista no voy a exponer aquí íntegramente). Tanto es así que la operación de localización resulta imposible de estabilizar. Salvo si nos apoyamos en las fórmulas de la Sexuación propuestas por Lacan, considerándolas válidas. Con ellas, y recurriendo al tetraedro levógiro o dextrógiro, acompañadas de las leyendas relativas a los cuantores (no cesa de…) y de las designaciones, en los discursos, de los elementos S, S1, S2 y a, se hace posible extraer las fórmulas de otra Sexuación, la que designo como a-sexuación, y proponer una tabla.
* * *


Aquí, Patrick Valas distribuye los elementos en el tetraedro en su vertiente dextrógira. Podríamos igualmente empezar por la vertiente levógira, lo que correspondería más, a efectos pedagógicos, a los presupuestos iniciales adoptados por Lacan, que privilegió esa vertiente, así como se nos animó a explorar lo que la vertiente dextrógira podía acoger y a discutir los saberes extraídos hasta entonces. Lo que cuenta aquí es atrapar y hacer salir el otro.
* * *

A partir de la situación de uno u otro de los tetraedros orientados en el esquema, se deducen una y otra de las perspectivas y distribuciones levógira o dextrógira. Si hemos dicho de la a-sexuación que dialoga con la vertiente dextrógira del nudo borromeo, el paso de una a otra según se adopte tal distribución en tal vertiente o tal otra no obstaculiza los movimientos ulteriores ni las lecturas posibles. De ello se deducen posiblemente las siguientes fórmulas de la a-sexuación:

La separación vertical no tiene ninguna ambición, esta vez, de despistar o sostener la segregación entre dos categorías, tal como la lectura de las fórmulas de la Sexuación (Lacan) ha podido dar lugar tantas veces hasta instalarlo como tradición: el lado hombre, el lado mujer. No. Aquí, la separación vertical solo tiene por objeto hacer posible la lectura de las fórmulas con los cuantores asociados de dos en dos. Asimismo, podemos completar esto fácilmente con una línea horizontal que distinga nítidamente las cuatro situaciones escritas en fórmulas.
3 — Discurso de la a-sexuación o discurso trans (2023)
Correspondencia en términos de discurso, para reconocer el discurso de la a-sexuación (o discurso trans).

Se deduce de que Lacan enganchó en el tetraedro un elemento de las fórmulas de la Sexuación en lugar de uno de los elementos de presentación esquemática de los discursos, el 14 de mayo de 1974, Les non-dupes errent, y es posible prolongar la propuesta: localizar si, a partir de un discurso establecido, las fórmulas discuten la analogía o el acercamiento (en mi lectura, el del Amo, para acercar la Sexuación en fórmulas al discurso establecido por Lacan cuyos elementos corresponden a los así distribuidos: imposible, posible, necesario, contingente/S, S1, S2, a).
El discurso de la a-sexuación no viene a sumarse a ninguno de los otros discursos presentados por Lacan. Se trataría de un discurso nuevo, distinto en particular del discurso del Amo al que corresponderían, en nuestra hipótesis, las fórmulas de la Sexuación, y según nuestra lectura de esas fórmulas enmendadas con las leyendas evocadas más arriba.
A modo de recordatorio, las formulaciones de los discursos por J. Lacan

Notemos de paso que esta especie de reverso de la Sexuación (la a-sexuación) no es, pues, ni el discurso capitalista, ni el de la histeria, ni el de la universidad, ni el del analista (los otros discursos presentados por Lacan). No es, en particular, el discurso capitalista al que remiten numerosas críticas de la actualidad sexual con motivo de ciertos desarrollos teóricos más bien “opuestos” a las expresiones queer, LGBTQIA+, feministas, etc. Es el discurso más queer de los formulados hasta ahora; es el discurso trans. Queda por desplegar sus consecuencias y perspectivas para pensar de otro modo lo que hoy se presenta en la experiencia clínica. Es el discurso por el que reconocemos las nuevas formas que adoptan las expresiones identitarias (género y sexo), en tanto responden a una lógica cierta en el camino de un esclarecimiento en verdades de lo real del sexo y sus efectos. Es el discurso queer y también el discurso inclusivo allí donde da testimonio de las interacciones solidarias de los solitarios designados por la Sexuación lacaniana. Cada cual podrá leer en él las modalidades de vínculo con el objeto y con la función de la castración (el decir no a la función fálica) donde se organizan los vínculos minoritarios y/o sororales fuera de las estructuras familiares del parentesco.
Queda por describir lo que se piensa a partir de estas herramientas, pero, ante todo, corresponde a cada cual arriesgarse a ello para no malograr los hallazgos clínicos y teóricos suplementarios que inducen y permiten. Y, en particular, esquematizar las correspondencias con el nudo borromeo tal como está orientado en la esfera con el tetraedro. Esto vendrá en textos próximos.
Tanto peor para los/las psicoanalistas cada vez más convencidos/as de que las expresiones actuales sobre la identidad sexual/de género se apoyan en la creencia, por así decir religiosa, en un género social superior a la realidad biológica del sexo, gracias a lo cual es tan fácil afirmar que estas actualidades no firmarían sino la expresión reforzada hasta el exceso del discurso del Amo, o capitalista, atestiguando el retorno de la dictadura, ni más ni menos (véase, al azar, este artículo reciente de Monique Lauret, tan ejemplar de esa interpretación profetizante, patologizante y lúgubre, que dice, de paso, el trato que se hace de la psicosis en el imaginario de la salud mental, deplorable, de algunos/as).
Tanto peor para todes quienes prefieren apuntalar su demostración catastrofista sobre aproximaciones sociológicas, históricas o políticas, olvidando convocar la experiencia clínica psicoanalítica, que les opondría sin dificultad las aporías de sus negras predicciones. Pues, y esto es más bien triste, ni siquiera las aportaciones de ciencias y disciplinas externas al Psicoanálisis se toman como referencia respetando su contenido: todo se deforma y se exagera, cuyo ejemplo más brillante sigue siendo el de reificar el género como la antítesis del sexo. Qué lástima no ver cómo las ciencias sociales tendieron la mano a la teorización psicoanalítica hace ya mucho tiempo, subrayando complejidades creativas que el Psicoanálisis con P mayúscula rechaza acusando a los avances de los Estudios de género de denegación y prometiéndoles la psicosis como una amenaza psicopatológica superior a cualquier otra (donde se ve bien, por comparación, cómo la neurosis sabe igualmente alimentar locuras perjudiciales). Hay, por tanto, momentos en los que la mirada analítica no quiere ver ya otra cosa que el binarismo que le conviene, olvidando todos sus descubrimientos. ¿Hasta dónde llegará la proyección defensiva de la Teoría psicoanalítica contra los efectos de sus propios avances?
Así, es mejor dejar a cada cual el cuidado de trabajar con estas herramientas suplementarias expuestas en este texto.
¡A sus plumas!
Continuará…